En una demostración de precisión y adiestramiento, la canina “Pizca”, integrante de la Seccional de Carabineros y Protección Ambiental, se convirtió en la pieza clave para un nuevo golpe al microtráfico en el centro de la ciudad. Gracias a su potente olfato, las autoridades lograron la captura de una mujer que portaba una cantidad considerable de estupefacientes en un sector de alta afluencia.
La acción policial se registró en la intersección de la carrera 18 con calle 19, en la esquina del Centro Administrativo Municipal (CAM). Allí, el Grupo de Atención Motorizado de Armenia (GAMA) adelantaba labores de registro y control cuando la canina entró en acción.
Al pasar cerca de una mujer de 52 años, “Pizca” dio una “señal pasiva de sentado”, comportamiento que indica a sus guías la presencia inequívoca de sustancias ilícitas. Ante la alerta del animal, los uniformados procedieron al registro, hallando en poder de la ciudadana 43 envoltorios forrados en cinta color café y 34 bolsas plásticas herméticas con clorhidrato de cocaína.
Este resultado resalta la importancia de las unidades caninas en la detección de drogas que, a menudo, son camufladas de forma ingeniosa para burlar la vista humana. El papel de “Pizca” fue fundamental para retirar del mercado local estas dosis de alcaloides que pretendían ser comercializadas en la zona céntrica.

