La que fuera una de las redes de distribución farmacéutica más sólidas de Colombia enfrenta hoy un panorama financiero desolador. Tras su paso a manos del Estado, Drogas La Rebaja ha registrado un balance en rojo que supera los 40.000 millones de pesos al cierre del ejercicio 2025, encendiendo las alarmas sobre la viabilidad de la compañía bajo el actual modelo de gestión pública.
La transición de la cadena hacia la administración estatal se originó en un proceso de extinción de dominio, con el objetivo gubernamental de convertir sus puntos de venta en pilares de la atención primaria en salud.
Sin embargo, la realidad operativa ha distado de la proyección inicial con un desbalance operativo, falta de pericia técnica y deterioro logístico.
La crisis de la cadena no solo preocupa a los inversionistas estatales; es, ante todo, un drama social. Miles de trabajadores en todo el país, cuyas familias dependen directamente de esta operación, se encuentran en la incertidumbre ante la falta de un plan de salvamento concreto por parte del Gobierno Nacional.
Hasta el momento, no existe una hoja de ruta clara para inyectar capital o reestructurar la toma de decisiones estratégicas, lo que ha generado desconfianza entre los proveedores y usuarios habituales de la red.

