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Crisis en Caracol Televisión: Ministerio del Trabajo interviene tras denuncias de presunto acoso sexual

Una fuerte sacudida institucional enfrenta Caracol Televisión, el medio de comunicación con mayor audiencia en Colombia, luego de que se hicieran públicas denuncias por presunto acoso sexual que involucrarían a figuras de su planta periodística. La situación ha escalado hasta el Gobierno Nacional, que ya ordenó medidas de vigilancia sobre el canal.

A través de un comunicado oficial emitido este viernes, el canal —propiedad del Grupo Valorem de la familia Santo Domingo— confirmó la activación inmediata de sus protocolos internos de investigación. La compañía aseguró que se garantizará el debido proceso, la confidencialidad de las partes y la protección integral a las presuntas víctimas.

“Tomaremos las decisiones que correspondan a la mayor brevedad posible”, señaló la misiva de la empresa, que busca mitigar el impacto reputacional en una de las marcas mediáticas más poderosas de América Latina.

La respuesta de la empresa no fue suficiente para el Gobierno. El ministro del Trabajo, Antonio Sanguino, anunció el inicio de labores de “inspección, vigilancia y control” dentro de la compañía. El jefe de la cartera invocó el Convenio 190 de la OIT, ratificado por el país, el cual exige entornos laborales libres de violencia.

“Los procesos internos de ninguna manera eximen a la empresa de responder”, advirtió Sanguino a través de su cuenta en X, subrayando que la justicia ordinaria y la vigilancia estatal prevalecen sobre los manuales corporativos.

Aunque el canal ha mantenido los nombres de los implicados bajo reserva oficial, en redes sociales han circulado diversas especulaciones y señalamientos hacia figuras reconocidas del periodismo nacional, aunque no existe una confirmación jurídica o institucional sobre identidades específicas hasta el momento.

La periodista Juanita Gómez, exintegrante de dicha casa periodística, se sumó a las voces de rechazo con un contundente mensaje: “No eran ‘momentos incómodos’, eran conductas normalizadas. Por un periodismo sin vacas sagradas. Sin silencios cómplices”, publicó la comunicadora, validando la importancia de las denuncias actuales.

El escándalo no es menor considerando que Caracol Televisión es un gigante de la producción de contenido en el continente. Esta crisis pone a prueba la cultura organizacional de los grandes medios en Colombia y abre un debate necesario sobre el acoso en las redacciones y la impunidad de figuras influyentes en el sector.