En una solemne ceremonia militar realizada en el campo de paradas del Batallón de Apoyo y Servicios para el Combate N.°8, el coronel Julián Arango Betancourt asumió oficialmente la comandancia de la Octava Brigada del Ejército Nacional. El alto oficial recibe la bandera de guerra con la misión de salvaguardar el orden público en la jurisdicción que comprende los departamentos de Caldas, Quindío y Risaralda.
El coronel Arango sucede en el cargo al coronel Edward Vicente Martínez Anteliz, quien entregó un balance operativo contundente tras su gestión durante el año 2025. Bajo su mando, la unidad militar logró 972 capturas por diversos delitos en la región, además de dos muertes en desarrollo de operaciones militares tras combates con el GAO-r Frente 57 ‘Yair Bermúdez’ y el decomiso de abundante material de guerra e intendencia, debilitando las estructuras logísticas de grupos armados ilegales.
Oriundo de Cerrito, Valle del Cauca, el coronel Arango Betancourt cuenta con una trayectoria de más de 25 años en la institución. Es egresado de la Escuela Militar de Cadetes “General José María Córdova” (promoción 2001) y posee una robusta formación académica, profesional en Ciencias Militares y en Estudios Internacionales y Ciencias Políticas, cuenta también con un Magíster en Seguridad y Defensa, es especialista en el Curso Avanzado de Explosivos y Demoliciones (Marte), con énfasis en el manejo de artefactos explosivos improvisados (AEI).
Dentro de sus hitos de carrera destaca haber sido fundador de la Brigada de Desminado Humanitario N.°1 y comandante del Batallón Especial Energético y Vial N.°22 en el convulso departamento de Arauca. Su vinculación con el Eje Cafetero no es nueva, pues ya se había desempeñado como Ejecutivo y Segundo Comandante del Batallón de Ingenieros de Combate N.°8.
El nuevo comandante llega acompañado de su familia: su esposa, la psicóloga Clemencia Pacheco, y sus tres hijas, quienes son su pilar fundamental. Para este nuevo ciclo, el coronel Arango ha trazado una estrategia basada en la acción unificada. Sus propósitos se centran en fortalecer alianzas con los gobernadores regionales, la Policía Nacional, autoridades judiciales y entes ambientales, manteniendo siempre un canal directo de comunicación con la comunidad civil para prevenir la expansión de grupos delincuenciales en el corazón de Colombia.

