La noche del pasado jueves 12 de marzo, la tranquilidad del barrio La Patria se quebró tras el asesinato de Mateo Gil Arbeláez. Más allá de las cifras de criminalidad, la comunidad hoy llora la pérdida de un joven de 24 años que se había convertido en un ejemplo de emprendimiento y dedicación en el sector.
Mateo no era un desconocido para los habitantes de La Patria. En su pequeña barbería, donde fue atacado a las 8:20 p. m., no solo cortaba el cabello, allí se había ganado el aprecio de sus clientes gracias a su personalidad amable, trabajadora y reservada. Quienes lo conocían coinciden en que su motor diario era su pequeña hija, por quien trabajaba incansablemente con el anhelo de ver crecer su negocio y brindar bienestar a su familia, especialmente a su madre y a su hermano, a quienes siempre mencionaba como su mayor apoyo.
La rutina de la zona se vio interrumpida cuando un sujeto desconocido ingresó al local y, sin mediar palabra, accionó un arma de fuego contra Mateo en repetidas ocasiones. Las heridas fueron letales y, pese al desespero de los vecinos que salieron tras escuchar las detonaciones, el joven falleció de manera instantánea en el lugar donde cada día edificaba sus sueños.
Testigos relataron que el agresor huyó a pie hasta una motocicleta que lo esperaba a pocos metros, emprendiendo la huida hacia el corredor vial que conecta con los barrios La Pavona y Villa Liliana.
La escena, que se tornó en un escenario de profundo dolor con la llegada de sus seres queridos, fue custodiada por la Policía Nacional. Posteriormente, unidades del CTI realizaron la inspección técnica del cadáver y recolectaron el material probatorio necesario para iniciar las indagaciones.
Hasta el momento, las autoridades no han establecido los móviles de este homicidio que enluta a una familia quindiana y deja un vacío en el gremio de barberos de la ciudad.

