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Incursión militar de Estados Unidos en Caracas deja un saldo de 26 fallecidos y 90 lesionados

Los servicios de emergencia y cuerpos de seguridad en Venezuela han consolidado los primeros reportes tras la ofensiva militar ejecutada por fuerzas de Estados Unidos durante la madrugada del pasado 3 de enero. El balance oficial arroja un saldo de 26 personas fallecidas y más de 90 heridos, cifras que han generado una profunda conmoción en la capital venezolana debido al perfil de las víctimas.

El dato más relevante de los informes forenses y hospitalarios es la juventud de quienes perdieron la vida. De las 26 víctimas mortales confirmadas hasta la mañana del 4 de enero, 15 pertenecían al Batallón de Seguridad Presidencial número 6.

Este grupo estaba compuesto predominantemente por hombres y mujeres menores de 25 años. Entre los fallecidos se encuentran: Tenientes, sargentos de rango reciente, cabos, miembros de la Guardia de Honor. y alumnos de la Academia Militar, jóvenes que aún no habían completado su proceso de egreso y se encontraban en formación dentro de las instalaciones afectadas.

La red de salud del Distrito Capital se mantiene en estado de alerta máxima. Los registros de ingreso a los centros asistenciales de Caracas contabilizan más de 90 personas heridas, la mayoría con lesiones derivadas de las explosiones y el colapso de infraestructuras militares.

Aunque los ataques estuvieron dirigidos principalmente contra objetivos e instalaciones castrenses, los reportes extraoficiales de los cuerpos de seguridad señalan que, hasta el momento, se ha identificado a dos civiles entre las víctimas fatales.

El resto de los decesos corresponden a personal de seguridad que se encontraba en cumplimiento de sus funciones o en sus dormitorios al momento de las detonaciones. El Batallón de Seguridad Presidencial, encargado de la protección de puntos estratégicos, fue la unidad que sufrió el mayor impacto humano durante la operación extranjera.

Las autoridades locales continúan con las labores de identificación de los cuerpos restantes, mientras las familias de los jóvenes militares se agolpan a las afueras de la morgue de Bello Monte y los hospitales de la capital a la espera de información oficial definitiva.