En el Quindío viven hoy cerca de 116.664 personas mayores de 60 años. No es una cifra aislada: es el reflejo de una transformación demográfica que posiciona al departamento con el índice de envejecimiento más alto de Colombia, 70,43 %. La vejez dejó de ser un asunto secundario para convertirse en un tema estructural. Y sobre esa realidad Juan Baena decidió levantar una de las principales banderas de su campaña al Senado.
“Si el Quindío es el departamento más envejecido del país, también debería ser el primero en liderar una política seria y moderna para la vejez”, ha reiterado Baena en sus recorridos por el territorio. El candidato sostiene que el envejecimiento no puede seguir siendo tratado como un tema marginal ni reducido a subsidios aislados, sino entendido como un cambio profundo que exige reformas en salud, empleo y planeación social.
“Estamos viviendo una transición demográfica que no espera. El Quindío ya está en ese punto y Colombia va hacia allá. O nos anticipamos, o vamos a improvisar en medio de la crisis”, afirma. Para el candidato, el hecho de que el departamento proyecte un crecimiento sostenido de su población mayor, que podría acercarse a 188.716 personas en 2050, obliga a pensar desde ahora en infraestructura adecuada, atención geriátrica especializada y apoyo real.
Su propuesta al Senado incluye un Plan Nacional de Salud y prevención para las personas mayores que priorice la atención primaria, el acceso oportuno a especialistas en geriatría, programas de salud mental y estrategias de seguimiento permanente a enfermedades crónicas. La iniciativa contempla fortalecer la atención territorial con equipos interdisciplinarios y articular servicios sociales y sanitarios para evitar que la vejez se traduzca en abandono o en trámites interminables. “La prevención no puede seguir siendo un discurso. Necesitamos un sistema que acompañe a las personas mayores antes de que la enfermedad avance y no cuando ya sea tarde”, ha explicado.
A esto se suma una estrategia integral de economía plateada orientada a generar empleo flexible, impulsar el emprendimiento senior y facilitar la transferencia de saberes entre generaciones. La propuesta plantea incentivos para empresas que vinculen talento mayor, programas de formación adaptada y mecanismos para que la experiencia acumulada se convierta en valor productivo. “La vejez no es una carga, es una oportunidad si se gestiona con inteligencia. Un país que funciona es el que protege y potencia a quienes lo construyeron”, sostiene Baena, quien insiste en que el envejecimiento puede convertirse en motor de desarrollo si existe una política pública coherente.
Baena también ha señalado que el Quindío tiene la posibilidad de liderar este cambio a nivel nacional, no solo por sus cifras demográficas, sino por la urgencia de su realidad social. Para el candidato, el departamento puede transformarse en laboratorio de buenas prácticas en envejecimiento activo, cuidado digno y participación productiva. “No podemos ser los primeros en envejecer y los últimos en reaccionar. Tenemos que ser los primeros en planear, en innovar y en legislar para esa nueva realidad”, afirma.

