Lo que comenzó como una curiosidad viral en las carreteras del Quindío ha tomado un rumbo institucional para el bienestar animal. La guacamaya “Lupita” que se hizo famosa por escoltar a ciclistas en la vía hacia el norte del departamento, terminó su viaje este lunes al descender en el retén de San Pedro, jurisdicción de Armenia.
El ejemplar llegó volando de manera voluntaria hasta las instalaciones policiales, donde los uniformados, conscientes de la búsqueda activa que realizaba la autoridad ambiental, procedieron a asegurar el área. Siguiendo el protocolo de la Ley de Protección Animal, se coordinó la entrega a la Policía Ambiental y, posteriormente, a los expertos de la Corporación Autónoma Regional del Quindío (CRQ).
Tras una inspección preliminar en el sitio, el ave fue trasladada al Centro de Atención y Valoración de Fauna Silvestre (CAV). Allí, un equipo técnico inició la evaluación de su estado nutricional y físico para determinar si el contacto estrecho con humanos y la exposición al tráfico vehicular generaron afectaciones en su salud.
La guacamaya se había convertido en una celebridad digital. Videos del ave volando a la par de deportistas, entre ellos el joven talento del ciclismo Diego Pescador, inundaron las redes sociales. Sin embargo, para los biólogos, esta conducta conocida como humanización o domesticación de fauna silvestre es un signo de alerta.
“El hecho de que el ave busque activamente a las personas o se acerque a infraestructuras humanas indica que ha perdido su instinto de supervivencia natural”, explicaron fuentes técnicas de la CRQ.

