Lo que comenzó como una grieta interna tras la elección de Paloma Valencia como candidata presidencial oficial, terminó este lunes en una separación definitiva. La senadora María Fernanda Cabal y el presidente de Fedegán, José Félix Lafaurie, oficializaron su salida del Centro Democrático, enviando una carta al director de la colectividad, Gabriel Vallejo.
La misiva, revelada inicialmente por la periodista Darcy Quinn, no es solo una renuncia, es un pliego de cargos contra la transparencia del partido fundado por Álvaro Uribe Vélez, denunciando vicios procesales y favoritismos que, según los remitentes, vulneraron el debido proceso.
El punto de ruptura fue el mecanismo de selección que dio la victoria a Paloma Valencia. Lafaurie, quien firma el documento, sostiene que el proceso careció de reglas claras, mecanismos de impugnación y, lo más grave, de una verificación jurídica de las encuestadoras.
Según la denuncia, el partido omitió registrar el procedimiento ante el Consejo Nacional Electoral (CNE), lo que habría dejado la selección en un limbo normativo. “El director y la secretaria general transitan por el filo de la vulneración de los principios legales”, reza un fragmento de la carta, responsabilizando directamente a la cúpula administrativa de la colectividad.
La carta de Lafaurie revela detalles inéditos sobre la campaña. El líder gremial lanza dardos específicos contra Miguel Uribe Londoño, señalando presuntas irregularidades financieras y éticas.
Lafaurie sugiere que Uribe Londoño tuvo una ventaja financiera y que sus asesores habrían intentado comprar asesorías a la firma Atlas Intel, contraviniendo las obligaciones con el partido. Se menciona que el detonante para cuestionar la lealtad de Uribe Londoño no fue solo el manejo de las encuestas, sino la información de que este habría aceptado ser la fórmula vicepresidencial de Abelardo de la Espriella desde agosto, a espaldas de la colectividad.
La versión de Lafaurie y Cabal plantean que el liderazgo de Álvaro Uribe fue “asaltado en su buena fe” por una coalición que buscaba “nivelar por lo bajo” y que el proceso de encuestas fue manipulado para favorecer nombres específicos, ignorando las alertas sobre el comportamiento de precandidatos como Uribe Londoño.
Aunque la carta señala omisiones graves de Gabriel Vallejo, el partido ha defendido la legitimidad del triunfo de Paloma Valencia como un ejercicio democrático interno. Sin embargo, la salida de Cabal, la figura con mayor intención de voto en sectores de derecha radical, deja al partido ante una crisis de representatividad sin precedentes.

