El panorama político del Quindío sufrió una transformación sin precedentes este domingo. Tras el conteo del 100% de las mesas, el departamento definió a sus tres representantes a la Cámara para el periodo 2026-2030, dejando un hecho que marcará la historia electoral de la región: por primera vez, el Partido Liberal se queda sin representación en la cámara baja.
El castigo de las urnas a las huestes rojas dio paso a una renovación del poder legislativo, repartido ahora entre la derecha, la experiencia legislativa y las fuerzas alternativas.
El nuevo bloque regional en Bogotá estará compuesto por perfiles diversos que representan distintas visiones del departamento:
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Jesús Armando Bedoya (Centro Democrático-Partido Conservador): El impulso productivo. Con una votación de partido que alcanzó los 64.340 sufragios, Bedoya Rodríguez llega al Congreso respaldado por su sólida trayectoria en el sector cafetero y empresarial. Su victoria es vista como un mandato para la defensa de la empresa privada, la seguridad y el fortalecimiento del campo quindiano, sectores que conectaron con su discurso de emprendimiento.
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John Edgar Pérez Rojas (Cambio Radical): La voz de la experiencia. El abogado y excongresista ratificó su fuerza electoral al asegurar 50.439 votos para su colectividad. Pérez Rojas se consolida como el representante con mayor recorrido institucional, una ventaja estratégica para el Quindío a la hora de gestionar proyectos y recursos en la capital del país gracias a su conocimiento previo del Capitolio.
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Miguel Ángel Grisales (Pacto Histórico): El relevo alternativo. Como una de las caras más jóvenes de la contienda, Grisales Suárez logró 44.631 votos para la lista del Pacto Histórico. Su llegada representa el ascenso de los liderazgos sociales y comunitarios, marcando un hito para los sectores progresistas que buscaban romper con el dominio de los partidos tradicionales en el Quindío.
La salida del Partido Liberal de la Cámara no es solo un dato estadístico, representa el fin de una era de dominio absoluto de esta colectividad en el departamento. La fragmentación del voto y las recientes crisis internas pasaron factura, dejando el liderazgo regional en manos de una tríada equilibrada entre la oposición (Centro Democrático), la independencia técnica (Cambio Radical) y el oficialismo (Pacto Histórico).

