La transición operativa tras la salida de Colsubsidio como dispensador de medicamentos ha desencadenado una crisis de suministro para los afiliados de la Nueva EPS en el departamento del Quindío. Pese al plan de contingencia anunciado por la entidad, los pacientes reportan un panorama de desatención que pone en riesgo la vida de personas con patologías crónicas y de alto costo.
La denuncia ciudadana pone en evidencia fallas críticas en la continuidad de los servicios. Usuarios aseguran que, en los casos más graves, el retraso en la entrega de fármacos vitales alcanza los ocho meses. Esta situación persiste incluso después de que los afectados han recurrido a herramientas legales como acciones de tutela y desacatos, órdenes judiciales que, según los testimonios, la EPS continúa incumpliendo.
A esto se suma la modalidad de “entrega parcial”. Los pacientes manifiestan que los nuevos gestores farmacéuticos solo suministran una fracción de las fórmulas médicas. Reportes indican que, de esquemas compuestos por ocho medicamentos, los usuarios solo reciben tres, lo que los obliga a interrumpir tratamientos delicados, comprometiendo su estabilidad clínica.
Más allá de la escasez, los afiliados denuncian una barrera administrativa basada en la falta de claridad.
La comunidad afectada en el Quindío hace un llamado urgente a la Superintendencia de Salud y a la Secretaría de Salud Departamental para que intervengan de manera inmediata. Los pacientes advierten que la “transición” entre gestores farmacéuticos no puede ser una excusa para vulnerar el derecho fundamental a la salud, especialmente cuando se trata de medicamentos de los cuales depende la vida de miles de quindianos.
Hasta el momento, las respuestas de la Nueva EPS han sido calificadas como ambiguas por los usuarios, quienes exigen fechas exactas y la normalización del servicio de farmacia en la capital y los municipios del departamento.

