Las relaciones entre Colombia y Ecuador han alcanzado su punto más crítico tras el anuncio de una escalada arancelaria sin precedentes. A partir del próximo 1 de mayo, ambos países impondrán gravámenes del 100 % a sus respectivas importaciones, una medida que el presidente Gustavo Petro calificó como una “monstruosidad” y que, según expertos, pone en jaque la estabilidad del Pacto Andino.
La chispa que detonó este endurecimiento comercial provino de Quito. El Gobierno de Daniel Noboa decidió elevar el arancel a productos colombianos del 50 % al 100 %, argumentando una “falta de implementación de medidas concretas y efectivas en materia de seguridad fronteriza” por parte de la administración Petro.
A través de un comunicado del Ministerio de Producción y Comercio Exterior, Ecuador defendió la medida como un acto de soberanía nacional: “La seguridad nacional es una prioridad innegociable frente a las amenazas en la frontera”, señalaron las autoridades ecuatorianas, quienes previamente habían llamado a consultas a su embajador en Bogotá tras declaraciones de Petro sobre el exvicepresidente Jorge Glas.
En respuesta inmediata, el Gobierno Nacional anunció que aplicará un arancel espejo del 100 % a todos los productos provenientes de Ecuador. La ministra de Comercio, Industria y Turismo, Morales, indicó que la propuesta será llevada ante el Comité de Asuntos Aduaneros (Triple A) para su formalización.
“Hemos agotado todos los esfuerzos diplomáticos, pero no hemos logrado una respuesta positiva de la administración de Noboa”, afirmó la ministra, lamentando que los canales de diálogo permanezcan cerrados.
El mandatario colombiano reaccionó con dureza a través de su cuenta de X, señalando que esta situación marca el fin de la integración regional bajo el modelo actual. “Esto es simplemente una monstruosidad, pero significa el fin del Pacto Andino para Colombia. Nada hacemos ya allí”, escribió Petro, quien además dio instrucciones a la Cancillería para buscar la entrada del país al Mercosur como socio pleno y fortalecer vínculos con el Caribe y Centroamérica.
La guerra de aranceles tendrá un impacto directo en la canasta básica y en el sector industrial de ambos lados de la frontera. Entre los productos más golpeados por las restricciones colombianas se encuentran el consumo básico como arroz, cacao en polvo, azúcar, fríjol y aceites vegetales. En la industria, los plásticos, neumáticos, papel, cartón, calzado e insecticidas también tendrán un alza.
Esta escalada comercial agudiza una tensión que ya venía en aumento, luego de que Colombia elevara previamente los aranceles del 30 % al 50 % para más de 100 productos ecuatorianos, en lo que hoy parece ser solo el preludio de una ruptura económica total entre los dos vecinos.

