El departamento del Quindío se consolida como un corredor estratégico, pero también como un campo de batalla frontal contra el tráfico de estupefacientes. En lo que va del año, las autoridades han logrado un balance histórico con la incautación de aproximadamente 4,5 toneladas de sustancias ilícitas, evidenciando tanto la eficacia de los operativos como la presión constante de las redes criminales en la región.
El operativo más reciente se registró en la madrugada de este lunes 6 de abril. En una acción articulada entre las policías metropolitanas de Pereira, Valle del Cauca y Quindío, se logró la interceptación de un vehículo particular en la vereda La Reserva, sector de Puerto Espejo (zona rural de Armenia).
En el interior del automotor, las autoridades hallaron 300 kilogramos de marihuana que pretendían ser distribuidos en la capital quindiana. Este golpe se suma a la racha de incautaciones de marzo, mes en el que se decomisaron más de una tonelada de esta hierba en el departamento y otros 800 kilos en los límites con el Tolima.
Más allá del volumen de marihuana, el coronel Carlos Mario Bustamante lanzó una advertencia preocupante sobre la mutación del mercado local. Según el oficial, se ha detectado una presencia creciente de drogas sintéticas, especialmente el 2CB (conocido como ‘Tusi’), que está ingresando con fuerza a los entornos urbanos del departamento.
Para el mando policial, los esfuerzos de control se mantienen con especial atención en dos puntos neurálgicos como la vía hacia La Línea, principal ruta de tránsito hacia el centro del país y las conexiones con el Valle del Cauca, utilizadas por las redes de narcotráfico para abastecer los puntos de expendio locales.
La articulación regional entre departamentos vecinos ha sido clave para identificar no solo los grandes cargamentos, sino también las redes de distribución a menor escala que operan dentro de los barrios, en una lucha sin tregua por recuperar la seguridad en el corazón del Eje Cafetero.

