En un hecho que ha sacudido los cimientos de la institucionalidad económica en Colombia, el presidente Gustavo Petro anunció este martes el retiro del Gobierno Nacional de la Junta Directiva del Banco de la República. La decisión se produce tras un fuerte choque por el incremento de la tasa de interés, la cual fue elevada en 100 puntos básicos hasta situarse en un 11,25%.
La tensión escaló durante la última sesión del Emisor, cuando el ministro de Hacienda, Germán Ávila Plazas, abandonó el recinto en señal de rechazo a la medida. El Gobierno sostiene que la inflación actual responde a choques de oferta (especialmente en alimentos) y no a un exceso de demanda, por lo que considera que subir las tasas frena la reactivación económica del país.
El presidente Petro fue contundente en sus críticas hacia la mayoría de los codirectores, acusándolos de adoptar una postura “de oposición” y de favorecer a los tenedores de deuda pública. Según el mandatario, la actual política monetaria “busca matar la economía colombiana” al encarecer la deuda y perjudicar a los sectores exportadores.
Por su parte, el gerente del Banco de la República, Leonardo Villar, salió en defensa de la autonomía de la institución. Villar subrayó que las decisiones de la Junta no responden a intereses particulares, sino al cumplimiento del mandato constitucional de preservar el poder adquisitivo de la moneda y controlar la inflación.
Villar desestimó las acusaciones sobre un presunto beneficio al sector financiero, señalando que el ciclo de alzas también ha incrementado los costos de fondeo para los bancos. El gerente recordó que, mientras los codirectores actúan de cara al país bajo criterios técnicos, el ministro de Hacienda cumple un rol de representación del Ejecutivo dentro de la Junta.
El anuncio del retiro del Gobierno ha generado una ola de preocupación en los mercados y gremios económicos. José Ignacio López, presidente de Anif, calificó la situación como “muy grave” y advirtió sobre el riesgo que corre la credibilidad institucional si no se respeta la independencia del Banco.
Expertos coinciden en que la salida del Gobierno de la mesa de discusión del Emisor marca un punto de quiebre en la coordinación de la política económica, dejando en la incertidumbre cómo se manejarán de ahora en adelante las proyecciones de crecimiento y control de precios en el país.

